LA PAMPA_Supayfotos

 


La policía ya estuvo acá, entre la carretera Interoceánica y la reserva natural de Tambopata. Antes, también volaron los motores que impulsan la minería ilegal de oro y le prendieron fuego a todo. Pero el campamento minero La Mega 15 volvió a construirse. Así como hace un tiempo estuvo La Mega 14, la 13, la 12 y así. ¿Algún día existirá la Mega 20? ¿Será solo cuestión de tiempo? Hay oro y, claro, decenas de miles de personas que viven de su extracción en medio de la selva: huaychuleros, fundidores, compradores, comerciantes, prostitutas, cocineras, mototaxistas, dueños de hostales. Pasan sus días bajo el sol abrasante de la Amazonia y sus noches, entre carpas azules y troncos cortados. Hasta que llega la policía y todos huyen hacia el monte. Es una pantomima repetida, pronto volverán. Pues hay otros motores que siguen alentando la minería ilegal de oro: comercializadoras que oscurecen la fuente del mineral y exportadoras que embarcan barras a Suiza y Estados Unidos. En una especie de alquimia retorcida, el oro está transformando un paraíso natural en una desértica zona de guerra.

Fotos: MG y EB